Sobre mí

Diego Carretto

ParvaTau nace de un recorrido personal marcado por una búsqueda constante de comprensión. Durante años, mi camino estuvo vinculado al conocimiento, la observación y la construcción de proyectos, pero con el tiempo esa búsqueda comenzó a desplazarse hacia un territorio más íntimo: comprender cómo construimos nuestra propia experiencia, qué lugar ocupan nuestras identidades y cuánto de aquello que creemos ser responde realmente a una elección consciente.

Ese recorrido me llevó a reconocer que no todo puede resolverse acumulando respuestas. Hay preguntas que requieren otro movimiento: detenerse, observar y permanecer el tiempo suficiente frente a aquello que habitualmente intentamos explicar, controlar o evitar. En ese espacio de menor ruido comenzó a aparecer una forma diferente de comprender la experiencia, más cercana a la presencia que a la respuesta y al discernimiento que a la certeza.

De esa experiencia nace ParvaTau. No como una doctrina ni como un método cerrado, sino como una arquitectura de exploración interior construida alrededor del silencio, la observación consciente, la presencia y el discernimiento. Un espacio para detenerse, reconocer aquello que está ocurriendo y recuperar una relación más clara con la propia experiencia.

Mi lugar en ParvaTau

Mi lugar dentro de este espacio es el del acompañamiento. No me considero alguien que tenga respuestas prefabricadas para la experiencia de otra persona, ni creo que acompañar implique interpretar al otro desde una posición de conocimiento superior. Cada proceso posee su propia historia, sus propios tiempos y sus propias preguntas.

Por eso, no acompaño desde lo que creo saber sobre el otro. Acompaño desde la escucha, la observación y la posibilidad de abrir un espacio donde aquello que permanece confuso pueda comenzar a ser reconocido. Mi función no es indicar qué debería encontrar una persona, sino favorecer las condiciones para que pueda observar por sí misma aquello que necesita ser visto.

El acompañamiento parte de una premisa sencilla: aquello que podemos observar con suficiente presencia comienza a relacionarse de otra manera con nosotros. No necesariamente desaparece, no siempre se transforma de inmediato, pero deja de permanecer completamente oculto detrás de las interpretaciones, los hábitos y las identidades con las que solemos confundirnos.

El silencio como espacio de observación

El silencio ocupa un lugar central en mi manera de comprender la experiencia. No lo entiendo únicamente como ausencia de palabras, sino como una disminución del ruido que habitualmente interfiere entre aquello que vivimos y nuestra capacidad para observarlo.

Cuando ese ruido disminuye, pueden comenzar a hacerse visibles pensamientos, patrones, deseos, temores, expectativas e identificaciones que permanecían mezclados con nuestra percepción de nosotros mismos. El propósito no es rechazarlos ni sustituirlos por una nueva identidad, sino observarlos con suficiente claridad como para reconocer qué lugar ocupan realmente en nuestra experiencia.

Desde ahí aparece el discernimiento: no como una respuesta externa, sino como la capacidad de distinguir aquello que somos de aquello que hemos aprendido a creer que somos.

Un recorrido que continúa

No considero este recorrido terminado. ParvaTau tampoco nace desde la pretensión de haber alcanzado una conclusión definitiva sobre la experiencia humana. Continúo observando, cuestionando y revisando aquello que creo comprender, porque entiendo que el discernimiento también implica permanecer disponible para modificar nuestras propias certezas.

Por eso, ParvaTau no busca ofrecer una verdad definitiva ni conducir a una determinada forma de ser. Propone un espacio de exploración donde el silencio, la presencia y la observación puedan abrir nuevas posibilidades de comprensión.

Este recorrido continúa a través del acompañamiento, de la reflexión y también de la creación. Obras como ARCANA forman parte de esa misma búsqueda: distintas maneras de explorar aquello que sucede cuando comenzamos a observar la identidad, sus límites y la posibilidad de habitar la experiencia con mayor presencia.

ParvaTau es, en ese sentido, una expresión de un recorrido que continúa abierto. Una arquitectura construida para pensar, observar y acompañar una pregunta que permanece vigente: ¿qué queda cuando dejamos de identificarnos completamente con aquello que creemos ser?

 

Menos ruido. Más claridad.